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Aunque un poco tarde, considerando que podía haberlo contado practicamente después de haber vuelto de esto, os cuento mi experiencia del jueves por la tarde. No es ni más ni menos que una tarde de paintball con los amigotes.

¡Equipo Bravo preparado!

El sitio elegido para esto fue Easy Paintball, que no conocíamos su existencia pero resultó que estaba a menos de cinco minutos andando de mi casa, por lo que decidimos probar. Es una nave cerrada en la que han habilitado dos escenarios distintos. Uno con sus edificios, fortalezas y coberturas varias, y otro de speedball típico, con sus obstáculos hinchables como los que usan en las competiciones. Era la primera vez que jugaba a este tipo de deporte y mi experiencia, dejando de lado las posteriores agujetas en las piernas, fue bastante satisfactoria. Empezamos sobre las cinco de la tarde, después de que nos dieran nuestro peto protector, el mono para no mancharnos, el cinturón para llevar la munición, máscara de protección y marcadoras de aire comprimido, previo pago básico —las recargas se pagaban al final— y estuvimos allí hasta un poco después de las nueve.

En cuanto a los modos de juego, teníamos el enfrentamiento normal, donde cada equipo combatía contra el otro en el escenario ambientado; otro de capturar la bandera, donde un equipo la defendía y el otro trataba de llegar hasta ella y bajarla; el modo fortaleza —o zombie—, donde un equipo permanecía en la fortaleza sin poder salir y tenía que aguantar diez minutos defendiéndose del ataque del otro equipo, que sí podía entrar a esta zona. La gracia de este modo es que, si un disparo alcanzaba a alguno de los defensores, este pasaba a formar parte de los atacantes, lo que hacía que los últimos que quedasen defendiendo lo pasaran realmente mal para resistir. Por suerte, estos últimos tienen la ventaja de poder colocar minas de agua repartidas por el campo de batalla antes de comenzar la partida. Otro modo era el enfrentamiento pero con médicos, donde uno de cada equipo ejercía de médico y podía «reanimar» a los caídos en combate y, por último, el modo speedball, en el escenario de obstáculos hinchables. Este modo de juego no tiene más secreto que el enfrentamiento directo de los dos equipos en un escenario reducido. A gastar balas, vamos.

Como digo, la experiencia fue muy buena, ya que nos trataron muy bien y además teníamos agua gratis, cosa que se agradece mucho.

Si todo va bien, esperamos poder repetir próximamente. Eso sí, primero que se nos pasen las agujetas.

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