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Este año sí que me desperté bastante antes de llegar. Pude ver desde el autobús cómo amanecía y cómo devorábamos más y más kilómetros hasta que alcancé a ver un cartel que decía que íbamos por Itzehoe. Ahora sí, estábamos a menos de media hora de Wacken. La gente fue despertando y enseguida nos vimos rodeados de carteles con la calavera dándonos la bienvenida y tiendas que empezaban a  abrir para ofrecer sus delicias gastronómicas.

Lo primero es lo primero. Nada más llegar y cargarnos de bártulos hasta las cejas, nos pusimos la pulserita del festival y entramos para ir a esperar a la entrada del camping B —el del año pasado—, que aún no estaba abierto. ¿Otra vez el mismo? Otra vez el mismo. Si algo es bueno, no es necesario cambiarlo. La diferencia es que este año éramos muchísimas más tiendas en el mismo sitio y que el toldo lo pusimos a conciencia para que no se lo llevase el viento, la lluvia —que nos recibió ya mientras nos instalábamos—, ni los decibelios de sonido de cualquiera de los escenarios principales, que podíamos ver desde ahí. También pusimos dos banderas españolas, por si alguna volvía a «desaparecer», e incluso una bandera murciana. Así de bonito se nos quedó el camping:

Trve Spanish Sex Camp instalado un año más para todos vosotros.

 Y bueno, después de desayunar, jugar al póker para hacer tiempo a que abriesen la zona con los puestos oficiales de camisetas, comprar dichas camisetas, y ducharnos, ya estábamos listos para empezar a disfrutar de Wacken. No voy a repetir lo que ya conté, así que voy a pasar con rapidez por los puntos más importantes. Uno es que nuestro camping era la polla con goma de cebolla. Sí, voy a hacer mucho hincapié en eso, pero es que es cierto. Todo el mundo se nos acercaba a sentarse a disfrutar, cerveza en mano, de nuestra agradable compañía. Nos grabaron cámaras de Wacken, de la televisión online Metalovisión.tv —el reportaje no está aún [NdR: Ni tiene pinta de que vaya a salir jamás ¬¬], pero en el trailer se nos ve en el 1:24, después del tío de Estados Unidos— e incluso se acercó gente como Víctor García de Warcry, con quien nos hicimos una foto, o Chrigel Glanzmann, el cantante de Eluveitie, con quien tenemos la otra foto de rigor. Mención especial a nuestro amigo de la brrrroma, Justin, al que incluso le dediqué posteriormente esta foto. La otra cosa a comentar es que el Wackinger, que fue la atracción nueva de 2009, este año la habían cambiado. El sitio seguía siendo el mismo pero la disposición de puestos era diferente, así como la inclusión de un pequeño supermercado. El cambio más significativo y, a nuestro parecer a peor, fue el cambio de sitio del Wackinger Stage —anteriormente Medieval Stage—, que este año estaba en el lado opuesto del Wackinger y pese a estar mejor construido y decorado, presentaba una serie de inconvenientes que ya comentaré más adelante cuando hable del concierto de Equilibrium.

Un párrafo aparte le voy a dedicar a las salidas nocturnas al Biergarten del Wackinger a beber. Ha sido de las cosas más gloriosas que he hecho en mi vida. Ir con la bandera de nuestro campamento y colgarla al lado de la de la Franciskaner para después empezar a beber y cantar como vikingos poseídos en las largas mesas de madera, bajo la lluvia, y que empiecen a unírsenos españoles… eso no tiene precio. La última noche, en particular, fue ESPECTACULAR. Terminamos haciendo una conga borrachos por todo el Wackinger. No digo nada y lo digo todo. Sólo por momentos como ese ya merece la pena pagar lo que cuesta el viaje.

¿Quién controla a los británicos y prohíbe el sistema métrico? ¡Nosotros! ¡NOSOTROS!

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