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El día siguiente, miércoles, también lo teníamos reservado para excursiones. Esta vez fuimos hasta Chichén-Itzá, siendo este el viaje más largo que tuvimos que hacer para visitar un sitio. Es la zona arqueológica maya más famosa de la zona y con mayor atractivo para los turistas ya que está considerada una de las nueve maravillas del mundo moderno, recayendo la fama sobre todo en la Pirámide de Kukulcán.

¿Habéis visto Apocalypto?

Pues si la habéis visto, estaréis pensando que a saber cuántas cabezas han rodado por ahí, pero ya os digo yo que seguramente ninguna. No tenía ese fin esta pirámide. De hecho, es una pirámide construida encima de otra anterior. Esto se hacía cada cambio de un ciclo maya a otro y de esta forma honrar a los dioses, por lo que tanto revuelo que se ha formado con que si en 2012 se acaba el mundo no tendría otro efecto más que la construcción de otra pirámide mayor encima de esta si los mayas aún existiesen.

Pero todo esto también se hacía en otros sitios. ¿Por qué está considerada maravilla del mundo? Fácil, y a la vez complicado. Los arquitectos que la diseñaron fueron unos genios de la arquitectura y la astronomía. Tiene en total, contando las cuatro caras, 365 escalones, uno por cada día del año, y en la cara norte tiene construidas abajo del todo dos cabezas de serpiente emplumada en representación del dios Kukulcán, rematando la balaustrada que flanquea la escalera. Esto está diseñado de tal manera que en los equinoccios se cree un juego de luces de tal forma que parezca que estas cabezas tienen un cuerpo serpenteante de luz que representa la bajada de Kukulcán a la tierra para fecundar las cosechas. Pero no os voy a aburrir con esto, hay muchos documentales donde lo explican mejor que yo y además podéis verlo, como en este.

Además, como curiosidad y ya que sólo te lo cuentan cuando vas allí, Kukulcán es llamado Quetzalcoatl en otras culturas, y si haces palmas delante de la pirámide el eco suena muy fuerte y exáctamente como el sonido que hacen los quetzales, las aves típicas de la zona.

Pero esto no es todo. La zona tiene muchas más construcciones interesantes, como el Templo de los Guerreros y las Mil Columnas, con un Chac Mool en lo alto donde sí se realizaban sacrificios humanos y ofrendas de sangre.

Templo de los Guerreros y de las Mil Columnas.

Pirámide de Kukulcán a la derecha y Templo de los Guerreros al fondo.

Un poco más alejado se encuentra la zona donde practicaban «el juego de la pelota», su deporte, y que también ofrecían a los dioses, para variar. Sin entrar en detalles, ya que los podéis encontrar fácilmente en internet, el juego consistía en colar un balón de un peso importante por un aro situado en la pared a unos siete metros del suelo. Ganaba el primero que conseguía marcar un punto. ¿Lo curioso? Que al terminar el partido sacrificaban al capitán… del equipo vencedor. Piensa: si le fueras a ofrecer a alguien a los dioses, ¿le ofrecerías a un perdedor o a un ganador? Pues eso. Y además eran sacrificados gustosamente, ya que creían que de esta forma irían al lugar donde se encontraban los dioses y no al de los muertos. A unos nos gusta tomarnos una cerveza después de hacer deporte, y a otros les gusta que les saquen el corazón. Son sus costumbres y hay que respetarlas.

El Camp Nou de los mayas.

Detalle de un muro donde cada cabeza representa a una persona sacrificada. Aquí los pichichis les duraban cuatro pipas.

Y por último, está el Cenote Sagrado que no pudimos ver, y donde se han encontrado todo tipo de ofrendas de los mayas. Desde joyas y armas hasta esqueletos de doncellas y prisioneros valiosos.

Antes de irnos corriendo de allí —y sin comer porque, como ya dije, no da tiempo a nada— nos dimos una vuelta por los millones de puestos de recuerdos que hay. Muy baratos y MUY REGATEABLES. Y cuando digo muy regateables digo que la primera oferta sea una camiseta por 300 pesos y al final llevarte tres por 80. Y yo creo que si les seguía regateando me vendían hasta a sus madres. Aprovechad para comprar allí, hacedme caso.

A menos de diez minutos en autobús teníamos el cenote Ik Kil, de los más famosos de la zona si no el que más. Pese a que la mayoría íbamos sin comer y que había relativamente bastante gente allí, el calor había hecho mella en nosotros y agradecimos el baño en el cenote como si no hubiéramos visto agua en nuestra vida. Sí, en este cenote te puedes bañar y, de hecho, la gente viene a ello aparte de porque es precioso. En lugar de describirlo, es mejor que lo veáis en una foto.

Enormes raíces de los árboles hasta el agua, cuarenta metros de profundidad, peces gato, la luz de media tarde entrando desde lo alto… precioso.

En la foto se puede ver que hay gente haciendo cola en las escaleras para saltar al agua desde unos seis metros de altura —desde donde yo mismo salté varias veces—, pero es que en este mismo cenote se realizan las Red Bull Cliff Diving World Series correspondientes a la parte de México. ¿Que qué es esto? Es saltar al cenote pero en plan machote. Nosotros saltábamos desde unos seis metros. Ellos saltan desde… treinta. Es decir, desde más arriba de la abertura del cenote. Como todo, es mejor verlo que leerlo. Flipad, flipad:

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