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El penúltimo día de estancia en México y último de excursiones lo dedicamos en ir hasta las ruinas de Tulum, también muy famosas. Allí, nos separaron en varios grupos para que pudiéramos tener guías sin que eso fuese una locura a la hora de enterarnos de las explicaciones. Estos, además, eran conscientes de que no teníamos demasiado tiempo para ver el sitio y que querríamos darnos una vuelta por nuestra cuenta por allí –porque es enorme– y no se extendieron demasiado.

Panorámica del castillo y algunas casas con la playa al fondo.

Nos dio unas nociones de arquitectura maya basándose en casas estándar de allí, de historia del sitio y nos enseñó las construcciones más características, como el castillo o el templo del dios del viento. Luego nos acercó hasta el acantilado para tirarnos que tuviéramos una panorámica de la playa, que está considerada una de las diez más bonitas del mundo, y nos dejó libres para explorar la zona o bañarnos si así lo preferíamos.

Kilómetros de agua color turquesa y arena blanca y fina al borde de un acantilado donde se pueden ver ruinas mayas entre la vegetación. Sí.

Dado que el tiempo para verlo era escaso y no queríamos ir mojados el resto del viaje, optamos por aventurarnos en los caminos del sitio sorteando iguanas que por su tamaño a veces pensábamos que estábamos en Isla Nublar. No deberían hacer nada, pero son grandes y hay muchas, por lo que a veces da respeto meterse por según qué caminos.

Juancho, el dinosaurio mexicano.

Otra cosa: si lleváis repelente de mosquitos, este es el sitio para usarlo. Aún habiéndome echado yo, salí de allí con las piernas hechas un colador. Repito, OJO CON LOS MOSQUITOS.

Después de Tulum, y como última visita del viaje, fuimos a Playa del Carmen. Os sonará porque ya la nombré antes, cuando hablé de Coco Bongo puesto que es aquí donde se encuentra. Junto con Cancún, es la ciudad más turística de la Riviera Maya. Y es que atentos al dato: La ciudad empezó a ser habitada —como la conocemos ahora, se sobreentiende— a principios del siglo XX. En 1996 su población era de 10.000 habitantes y hace sólo dos años se registraban casi 200.000. Y eso son datos de residentes, con turistas ya es la locura.

Plena tarde en la Quinta Avenida.

Nosotros pudimos ver sólo la Quinta Avenida, que es la calle principal y más turística, donde se encuentran la mayoría de tiendas, restaurantes y demás establecimientos de la ciudad. Aquí hicimos las últimas compras tanto para nosotros como para llevarles un detalle a nuestros familiares y amigos en España. Si queréis comprar alguna joya, este es el sitio puesto que que encontraréis un montón de joyerías donde te venden muchísimos artículos de plata, cosa típica del lugar.

Gente, gente everywhere.

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