Etiquetas

, , , , , , , ,

No estaría completo el artículo si no hiciera recomendaciones y advertencias para la gente que tiene pensado ir allí ya que una de las cosas con las que más se calienta la cabeza cualquiera a la hora de hacer un viaje es qué llevar. Intentaré iluminaros un poco en base a mi experiencia.

En cuanto a ropa, que sea fresca. Depende de la época en la que vayáis, por supuesto, pero allí el clima es bastante cálido y con una humedad alta, por lo que es recomendable ropa que transpire, sobre todo para las excursiones. Yo me llevé un par de pantalones piratas, camisetas de manga corta, sin manga, un par de camisas de manga larga para cuando queríamos arreglarnos más, un pantalón vaquero largo y una cazadora que no usé pero que me llevé por si alguna noche hacía fresco. Y bañadores, por supuesto. Con un par iréis bien. Con el calzado, igual. Uno cómodo para las excursiones —y el viaje, que os recuerdo que son más de diez horas de avión— y algo más formal para cuando salgáis de discotecas. La mayor parte del tiempo iréis en chanclas, así que no os recomiendo que os llevéis más que eso. Si queréis lavar ropa allí, en este hotel al menos había servicio de lavandería —con un pequeño importe extra, claro—.

Es recomendable llevar un botiquín con medicamentos básicos. Ya sabéis, protectores de estómago para que no os muráis con las comilonas ni los cubatas de las diez de la mañana, pastillas para la diarrea —creedme, las vais a necesitar sí o sí—, para el dolor de cabeza… Por cierto, cuando estéis en el avión, antes de llegar a México os darán unos papelitos para rellenar y entregar en la aduana. En una de las preguntas pide que declaréis si lleváis medicamentos o cosas así. Eso es sólo si lleváis una cantidad grande de estos, pero los de uso personal NO HACE FALTA DECLARARLOS.

No hace falta que os vacunéis contra nada para ir allí a no ser que hayáis estado en Asia o en África recientemente, y esto es para prevenir que vosotros llevéis las enfermedades allí, no porque os vayáis a contagiar.

Y a propósito de aduanas, no tengáis miedo con la famosa lucecita roja del aeropuerto de Cancún. A la mayoría os saldrá verde, pero si no fuera así —como pasó conmigo— no os preocupéis. Os dirán que abráis la maleta y toquetearán un poco y por encima las cosas, pero más que nada por cumplir. No tendréis que deshacerla y os llevará sólo un momento.

Como he dicho anteriormente, llevad repelente de mosquitos, uno fuerte. En las farmacias los podéis encontrar muy buenos y en spray por unos diez euros. Yo compré el Relec Antimosquitos.

Crema solar. Llevad mucha. En abundancia. Factor 50 como mínimo. Y echaos muchas veces a lo largo del día, porque os vais a quemar igual, pero al menos que no volváis hechos unos leprosos. Y llevad aftersun, por supuesto. Estas dos cosas os van a salvar la vida, que aunque sea pesado os insisto con que el sol allí pega perpendicularmente a la Tierra y quema como un cabrón.

Otra cosa importante, los enchufes. Allí usan dos clavijas planas —las de aquí son redondas— y además la corriente es de 110 V, la mitad que aquí, por lo que los móviles cargarán la batería el doble de lento, etc. Existen adaptadores múltiples para solucionar el problema de las clavijas, y además no cuestan mucho. Tenedlo en cuenta si os vais a llevar aparatos eléctricos, que lo lógico sería que sí. Mi adaptador era este:

La moneda, la eterna pregunta. Aunque la moneda oficial de México es el peso mexicano, en la mayoría de sitios os van a admitir pagar en dólares americanos e incluso en euros. En la agencia de viajes os recomendarán que llevéis dólares, pero yo os voy a sugerir que no le hagáis caso y cambiéis directamente a pesos mexicanos. Además de que os vais a aclarar más con los precios allí, evitaréis que redondeen a la baja al convertir a otra moneda y perdáis dinero, que creo que a ninguno nos sobra. Yo me llevé dólares y una vez allí cambié algunos a pesos para poder moverme mejor. En la misma recepción del hotel nos los cambiaban sin cobrarnos comisión, pero os recomiendo que los llevéis ya cambiados de España para ahorraros tiempo y paseos.

Eso sí, al salir del país os harán pagar unas tasas, que no recuerdo de cuanto eran, pero que es recomendable que llevéis algunos euros por si saliesen más baratas así. Aunque esto ya os lo dejo a vuestra elección.

En cuanto al sitio, no tenéis que preocuparos demasiado, pero no os recomiendo que salgáis del complejo por vuestra cuenta, que eso es México y cuando veáis a los militares armados hasta los dientes haciendo controles en las carreteras cada dos por tres seréis conscientes de que allí puede pasar de todo.

Las comidas… pues sí, muchas de ellas picarán, pero nada de lo que preocuparse. Están bien ricas. Con lo que sí deberíais llevar cuidado es con el agua, que procuréis beberla siempre embotellada o de lo contrario os haréis amigos del váter. Los cócteles, por cierto, llevan hielo picado de grifo, así que más os vale bebéroslos rápido antes de que se derrita. Aunque supongo que eso no va a ser problema ;).

También os habrán dicho que allí dando propinas haces lo que quieres y blablabla. Eso no es así. Todas las cosas tienen un límite y no hay nada que dé más asco que ver a alguien crecido y maleducado porque se crea superior o algo por el estilo, que os aseguro que aparte de vergüenza ajena dan ganas de partirle la cara a esa gente. Yo no di ninguna propina allí —sí, soy un rata xD—. No hace falta que deis nada, aunque sí que es cierto que si estáis en el bar y hay algún americano soltando dólares cada dos por tres, los camareros van a pasar un poco de vosotros. Pero que no, que no hace falta que deis nada si no queréis.

Esto lo he dicho ya, pero lo vuelvo a recordar aquí. El mejor sitio para comprar regalos es Chichén Itzá, que dentro del recinto hay cientos de puestos con toda clase de cosas y muy negociables. En Playa del Carmen tendréis cosas también, pero más caras.

Si vais con Xcape, en las excursiones no os dará tiempo casi a comer, así que haceos bocatas en los desayunos del hotel y podréis comer en el autobús durante los trayectos. En Isla Mujeres os dejarán tiempo para comprar, pero no vais a poder ir relajados, así que os recomiendo que entréis a cualquier chiringuito de los que hay a orillas del mar y comáis como unos señores.

Y creo que no me dejo nada importante. Ah, sí, que no dejéis de ir aunque sea una vez en la vida —y si sois jóvenes, mejor— y… ¡que viva México, cabrones!

Anuncios