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Hoy vengo a hablaros de un sitio relativamente poco conocido de Murcia. Todos conocemos el Puerto de la Cadena, pero seguro que sólo algunos sabréis que allí tenemos todo tipo de ruinas que forman parte de la historia de la ciudad. Desde búnkeres y trincheras de la Guerra Civil hasta edificaciones árabes y un castillo de la misma época. De este castillo precisamente es del que trata el artículo.

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Cabezo del puerto.

Conforme subimos el puerto desde Murcia se puede ver a mano derecha una montaña característica, el Cabezo del Puerto, y justo en la cima es donde se encuentra la edificación.

Contexto histórico

Para ponernos en situación, retrocedamos hasta el s. XII. El Califato de Córdoba hace años que se ha desintegrado y la España musulmana se encuentra dividida en reinos independientes conocidos como reinos de taifas. Estos, a su vez, han pasado a ser controlados por los almorávides, llegados desde el Sáhara para ayudar a frenar el avance cristiano. Unos años después comienzan las primeras rebeliones contra los almorávides por el malestar de la población andalusí —hay que recordar que los musulmanes de Al-Ándalus vivían la fe y la cultura de una manera más relajada debido al contacto continuo con el mundo cristiano, de igual manera que les ocurría a estos, y los almorávides establecieron una interpretación más rigorista y radical—.

A partir de 1140 el poder almorávide empieza a decaer en el norte de África por la presión almohade, y cuatro años después comienza un movimiento antialmorávide y van apareciendo territorios musulmanes con gobiernos independientes que constituyen las llamadas segundas taifas. Todas son muy efímeras, y la mayor parte de ellas sucumben en menos de un lustro al Imperio almohade, salvo la segunda taifa de Murcia, que regida por el Rey Lobo resistió al poder norteafricano hasta 1172 gracias al apoyo del Reino de Castilla.

Y justo en esta Taifa de Murcia nos situamos. Ibn Mardanis, conocido como el Rey Lobo para los cristianos, fue un líder y militar andalusí que tras el final del dominio almorávide se proclamó emir independiente de Mursiyya, Balansiyya y al-Mariyya, convirtiéndose en dominador efectivo de toda Xarq al-Ándalus entre los años 1147 y 1172. Figura capital de los segundos reinos de taifas, se opuso a la conquista almohade, los cuales no consiguieron conquistar por completo sus dominios hasta su muerte.

Durante su reinado se construyeron en Murcia muchas edificaciones importantes, como la muralla de la ciudad, el castillo y castillejo de Monteagudo, y este castillo con las edificaciones menores del Portazgo inferior y superior.

Bueno, realmente tanto los Portazgos como este castillo no se llegaron a concluir. Esto es, quizá, una muestra de la dura presión almohade sobre la ciudad.

La Ruta

Para acceder llegar al castillo hay que seguir la ruta PR-MU 54 desde el Paraje de los Mercalejos, al lado de la autovía y del Portazgo inferior. Está bastante bien señalizada y sólo hay que estar atento de subir por el Collado de Mosqueras y no desviarte por la ruta fácil y dar un rodeo de 2 Km. En general es fácil, pero la pendiente es constante y necesitarás hacer algún descanso si no estás en demasiada buena forma.

La ruta que seguimos la registré con el GPS del móvil y, aunque parezca que íbamos borrachos haciendo la croqueta, es más o menos esta:

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Podéis verla con detalle en Google Maps y descargarla para Google Earth aquí.

Al principio del camino podréis ver pozas que, según qué época del año sea, tendrán agua o no. Una vez arriba podréis disfrutar de vistas preciosas. Al norte, Murcia con sus pedanías y huerta. Al sur, el campo de Cartagena, el Mediterráneo y el Mar Menor con sus islas.

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Vista dirección norte.

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Vista dirección sur.

Arquitectura

El castillo en sí, tiene una planta rectangular de 65,5 m en sentido este-oeste y 48 m en sentido norte-sur. Sus muros están defendidos por torres, distribuyéndose tres de éstas en cada lado, y presentando torreones dobles en las esquinas, con el característico sistema defensivo de ángulo entrante en lugar del más común de colocar una torre en cada ángulo de la planta. Todos estos cubos desempeñan también una labor arquitectónica en el edificio, a modo de contrafuertes, para dar estabilidad a los muros. El interior está dispuesto en torno a un gran patio central que presenta, en sus lados este y oeste, dos cuerpos rectangulares quizá destinados a diferentes dependencias o estancias. Está construido con tapial de argamasa cuya calidad ha conseguido que aún los muros presenten un buen estado de conservación.

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Detalle de la muralla donde se aprecia el clásico mortero árabe y los característicos huecos de la parte superior del encofrado.

Lo más destacable de toda la obra es que sus alzados se sitúan a una cota homogénea en todo el conjunto, por lo que todo indica que la única parte de la fortaleza que fue construida corresponde a la nivelación del edificio.

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Id abrigados, que allí arriba hace un viento de justicia.

La planta es muy similar al Castillejo de Monteagudo y al anterior palacio de Santa Clara La Real, que no se ajustan a la de un castillo —un edificio militar— sino a un edificio civil, pero hasta ahora no había ninguna prueba que permitiera saber qué tipo. Las últimas investigaciones sugieren que se trate del panteón de los emires murcianos de la segunda y tercera taifa, aunque a falta de una excavación arqueológica faltaría determinar exactamente la estructura interna del panteón. Esto ha sido posible gracias al Llibre dels Feyts (Libro de los Hechos) de Jaime I, una crónica personal de su reinado escrita en catalán medieval, escrita en 1266, cuando Jaime I ponía sitio a Murcia, y que indicaba que «en la montaña donde se va a Cartagena enterraban a los reyes de Murcia, y en un peñón, Abenhud reposa». Durante las prospecciones se han encontrado restos de mármoles y yeserías muy desgastadas que debían conformar la decoración de las tumbas. No se han encontrado restos de enterramiento, ni se espera encontrarlos, porque, del mismo modo que hizo Boabdil cuando entregó Granada a los Reyes Católicos, es lógico pensar que Abu Bakr b. Hud, último emir efectivo de Murcia, desmontó y destruyó el panteón y se llevó los restos de sus antepasados al exilio, ya que las fuentes castellanas de la época no dicen nada de restos humanos en La Asomada.

La canción del vídeo, por cierto, no está puesta al azar. Se llama Adir lana’akwab y está compuesta en Al-Ándalus en la primera mitad del s. XII.

En conclusión, es una ruta fácil, cercana, bonita y llena de historia, por lo que es perfecta para hacerla en una mañana de fin de semana, o incluso comer en la cima si se quiere ir con calma.

Ah, y cuidado con las procesionarias.

[Fuentes: www.regmurcia.com / Europa Press / Material propio]

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